
La novela narra la vida de Roger Casement, que fue un diplomático al servicio del gobierno británico, que primero en el Congo en manos de los belgas y después en el Putumayo, en la frontera entre Perú y Colombia, realiza sendos informes sobre las relaciones de los colonizadores con las tribus de las zonas, narrando historias escabrosas de maltratos, explotación y asesinatos. El protagonista acaba sus días como mártir por la causa nacionalista irlandesa, paradójicamente luchando contra el país para el que trabajó durante toda su vida. El mismo país que le reconoció su labor y que posteriormente le acusó de traidor.
Lo más crudo de la novela es que está basado en hechos reales, y es difícil no afligirse leyendo las historias ligadas al colonialismo. Aunque había oído hablar sobre el libro, no fue hasta empezar su lectura cuando indagué sobre la historia real en la que se basa. Es sobrecogedora. La novela está estupendamente documentada y por supuesto muy bien escrita. Aunque a veces me he sentido perdida entre tantos datos, me ha tenido enganchada hasta el final de sus 454 páginas.